
Los proyectos de desarrollo sostenible que ejecutan la Fundación Ecológica Punta Cana y los hoteles Meliá y Palladium en el principal polo turístico del país, así como los que se implementarán en los próximos meses en la laguna de Bávaro, visten de ecología un destino que, con todo y ser una referencia mundial, nunca ha sido resaltado por ofrecer opciones ecoturíticas o de aventura a los visitantes.
Los
proyectos de desarrollo sostenible que ejecutan la Fundación Ecológica Punta
Cana y los hoteles Meliá y Palladium en el principal polo turístico del país,
así como los que se implementarán en los próximos meses en la laguna de
Bávaro, visten de ecología un destino que, con todo y ser una referencia
mundial, nunca ha sido resaltado por ofrecer opciones ecoturíticas o de
aventura a los visitantes.
Y es
esa, precisamente, la imagen que el Clúster Turístico de La Altagracia
quisiera promover en lo adelante: la de un destino de calidad que conjuga los
más hermosos paisajes playeros del este dominicano con experiencias
ecoturísticas placenteras.
PARA
HACER FRENTE a la arrabalización y al crecimiento desordenado de
Verón-Punta Cana, el presidente de la Asociación de Hoteles y Proyectos
Turísticos de la Zona Este y presidente del Clúster Turístico La Altagracia,
Ernesto Veloz, dijo que ambas entidades forman parte de una comisión que ha
elaborado un plan de desarrollo territorial a 15 años que trabajará la planificación
y el desarrollo de proyectos en el distrito municipal.
Para
principios de año se espera la conclusión de la primera etapa de una estación
de bomberos que funcionará de manera privada y beneficiará a la comunidad y a
las 65 unidades hoteleras ubicadas en la zona.
Turismo
ecológico y desarrollo
Jake Kheel, director ambiental de la Fundación Ecológica Punta Cana,
establecida en 1994 como un proyecto independiente del Grupo Punta Cana,
asegura que la empresa siempre ha dedicado una parte de sus actividades al
desarrollo sostenible y económico, a la integración de las comunidades y a la
protección ambiental.
“Esa
es una combinación importante, porque si no se protege el medio ambiente y si
no se conservan buenas relaciones con la comunidad, se está dañando el
producto turístico, porque los dos atractivos más grandes que tiene el país y
que atrae a los turistas son las personas, la comunidad y los recursos
naturales. Nosotros hemos dedicado mucho esfuerzo, muchos recursos, mucho
tiempo y mucha energía a ese concepto de desarrollo sostenible”, indica
Kheel.
Así,
destinan un terreno de 1,500 acres a las investigaciones científicas y a
proyectos pilotos de diferentes actividades turísticas, desarrollo sostenible
y comunitarios.
Desde el
Centro de Sustentabilidad, creado en 2001, atraen instituciones académicas
extranjeras y locales para que realicen aquí investigaciones conjuntas con la
fundación, “grupos con una capacidad intelectual que les puedan agregar
valor a los diferentes proyectos de nosotros y realizar investigaciones para
la propia empresa”, dice Kheel. Unos 250 estudiantes al año usan las
instalaciones y los recursos del centro.
Las
informaciones que resultan de las investigaciones las utilizan para elaborar
estadísticas que indiquen el desarrollo y crecimiento del distrito municipal
y las comparten con la Asociación de Hoteles y el ayuntamiento.
Descarga
Cero. Uno de los programas más exitosos de la Fundación es el de
manejo integral de residuos y reciclaje, un proyecto llamado “Descarga
Cero” que ha logrado reducir los costos de mantenimiento del Grupo de
17,000 a 4,000 dólares mensuales. Su objetivo es minimizar y eliminar la
cantidad de residuos producidos en el complejo. Desde el 2007 también
clasifican los residuos del Aeropuerto Internacional de Punta Cana, el más
importante en cuanto a recepción de turistas, logrando reciclar el 50% de los
desperdicios que se producen en la terminal.
Como
atractivo ecológico, 12 manantiales de todos los tamaños escondidos entre la
maleza y conectados por senderos imprimen al resort ese aire que muchos no
asocian con los complejos hoteleros de playa y sol, y que Punta Cana Resort
& Club ofrece como atractivo a sus huéspedes.
Laguna
de Bávaro. El Clúster Turístico La Altagracia y el Ministerio de Medio
Ambiente iniciaron un plan de manejo que adecuará este refugio de vida
silvestre para las visitas ecoturísticas. Aunque los 15 kilómetros que
originalmente formaban parte del área protegida creada en 1995 mediante
decreto 309-95 han sido reducidos a sólo 5.8 kilómetros, Juan Carlos Sánchez,
secretario del Cluster, indica que el proyecto aprovechará la zona de
amortiguamiento y el espejo de agua de la laguna (de unos 3 kilómetros
cuadrados) para desarrollar proyectos de senderismo, navegación en kayak y observación
de aves. Si hay suerte, puede que los visitantes se topen con el Cyprinodon
Higüey, un pez pequeñísimo endémico de la laguna de Bávaro descubierto por un
biólogo que realizaba allí su tesis de investigación.
Actualmente
la laguna sólo se puede avistar desde los edificios más altos de Cabeza de
Toro y un pequeño trozo de agua se deja ver al final de un sendero de 200
metros habilitado por Medio Ambiente y que comienza en la caseta del
Ministerio.
Más que
por las opciones ecoturíticas, la laguna de Bávaro es famosa por las
denuncias que han hecho los ecologistas de que muchos hoteles de la zona
vierten allí sus aguas negras y contaminan sus aguas. Sánchez aclara que hace
unos años se hizo un trabajo exhaustivo con los hoteles ubicados en el área y
se les prohibió descargar aguas, tratadas o no, en la laguna.
OPINIONES
SOBRE LOS PROGRAMAS
La fundación Punta Cana, dice Jake Kheel, trabaja con la comunidad de Verón
temas de educación ambiental y desechos sólidos y se han interesado también
en colaborar con los pescadores. Según Kheel, en cuanto a compromiso social e
inversión, la colaboración de la mayoría de los hoteleros y empresarios de
Punta Cana y de las autoridades de Turismo, tomando en cuenta la importancia de
Punta Cana como destino en el Caribe y en el mundo, ha sido tímida.
Juan
Carlos Sánchez, secretario del Clúster Turístico La Altagracia, indica que
tratarán de implementar un programa de ecoturismo en la laguna de Bávaro de
acuerdo con su plan de manejo, por lo que varios expertos diseñarán y
evaluarán las rutas donde se podrá desarrollar el ecoturismo “sin
comprometer el mandato de conservación, que es lo primero que tenemos que
valorar antes de implementar un programa de visitación pública”.
Ernesto
Veloz asegura que debido a los inconvenientes en la tramitación de
permisos ambientales y a los desacuerdos con el Ministerio de Turismo en
cuanto a cómo y dónde realizar los proyectos, Punta Cana tiene muchas ofertas
de ocio, ecológicas y sostenibles que no se han podido aprovechar.
“No
es posible que un ojo de agua espectacular, al que que puedes llevar gente a
verlo, llegas y lo que encuentras son vacas...”.